En la opinión de Ramón Cordero: actualmente las computadoras y sus programas son bastante amigables. Entre los maestros es interesante detectar cuáles son sus necesidades docentes, y de ahí ver si la máquina puede ser útil para brindar soluciones. Al respecto sería interesante poder incluir dentro del salón de clase el uso de la computadora, especialmente en las áreas ajenas a la informática. Actualmente se cuenta con un laboratorio de informática y uno de la enseñanza en el inglés, donde el alumno aprende a través de la computadora, el laboratorio de informática se utiliza para dar infinidad de clases no únicamente las de computación, como ejemplo tenemos contabilidad donde utilizan sistemas contables, electricidad donde usan simuladores, etc. En otras áreas el aprendizaje sería desde la computadora puesto que por cuestiones de espacio, tiempo y funcionamiento solo se podría contar con la computadora como apoyo al maestro en sus presentaciones, aquí señalo como importante que ya contamos con maestros que están convencidos del uso de la computadora en clase, ya que ellos llevan su computadoras portátiles y se apoyan ya sea con software educativos o bien con material de apoyo para sus clases.
Ramón Ferreiro opina que existe una gran diferencia entre hacer que los estudiantes trabajen en grupo y estructurar un método colaborativo. Cuando se trabaja en equipo los integrantes suelen repartirse el trabajo y trabajar a su propio ritmo tomando cada quien su rumbo. Hasta aquí existe una cooperación, pero el trabajo colaborativo exige más que eso, que todos trabajen a la par como un verdadero equipo. El uso de la computadora en el salón podría fomentar el trabajo colaborativo al surgir comunidades de alumnos para el aprendizaje, que en palabras de Ramón Ferreiro esto significa: una grupo de personas que al relacionarse comparten algo. Coincido con David Dockterman cuando afirma que la computadora no pertenecía exclusivamente al maestro y el era quien debía controlar y determinar su uso. Sin embargo de esta afirmación surge sin duda una de las más claras desventajas del uso de ella dentro de clase, el compromiso del maestro para estar en constante actualización que pudiera ser ventaja al mismo tiempo, solo que depende directamente de la actitud del profesor. El uso de la computadora dentro de clase no solo dinamiza el salón y reubica al docente como facilitador y conductor, sino que es necesario que el maestro esté convencido de ello.
Ramón Ferreiro opina que existe una gran diferencia entre hacer que los estudiantes trabajen en grupo y estructurar un método colaborativo. Cuando se trabaja en equipo los integrantes suelen repartirse el trabajo y trabajar a su propio ritmo tomando cada quien su rumbo. Hasta aquí existe una cooperación, pero el trabajo colaborativo exige más que eso, que todos trabajen a la par como un verdadero equipo. El uso de la computadora en el salón podría fomentar el trabajo colaborativo al surgir comunidades de alumnos para el aprendizaje, que en palabras de Ramón Ferreiro esto significa: una grupo de personas que al relacionarse comparten algo. Coincido con David Dockterman cuando afirma que la computadora no pertenecía exclusivamente al maestro y el era quien debía controlar y determinar su uso. Sin embargo de esta afirmación surge sin duda una de las más claras desventajas del uso de ella dentro de clase, el compromiso del maestro para estar en constante actualización que pudiera ser ventaja al mismo tiempo, solo que depende directamente de la actitud del profesor. El uso de la computadora dentro de clase no solo dinamiza el salón y reubica al docente como facilitador y conductor, sino que es necesario que el maestro esté convencido de ello.
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